Soy hacker pero… ¡no soy delincuente!

Existe un eterno debate sobre si los hackers son buenos o malos, criminales o héroes cibernéticos. La realidad es que pueden ser las dos cosas.

La palabra “hacker” proviene del inglés, concretamente del verbo “hack” que significa “cortar con repetidos golpes irregulares o inhábiles” o “cortar o dar forma por golpes crudos o despiadados”. De acuerdo a Wikipedia, “en 1961 el MIT, el Massachusetts Institute of Technology, adquirió la microcomputadora PDP-1, lo que atrajo la curiosidad de un grupo de estudiantes que formaban parte del Tech Model Railroad Club, TMRC, ya que podrían interactuar directamente con ella mediante códigos de programación. Tiempo después algunos miembros del TMRC se volvieron miembros del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT y se llevaron con ellos la tradición de jugarse bromas inocentes entre ellos, a las cuales llamaban hacks. Fueron los miembros de este laboratorio los primeros en autonombrarse hackers“.

En la cultura popular, “hacker” significa ser experto y apasionado en algo, especialmente en áreas técnicas-informáticas, cuyo propósito es aprovechar sus conocimientos con fines positivos o negativos. A finales de la década de los 90, se fueron acuñando términos para distintos tipos de hackers. Se dice que los hackers de “sombrero blanco” son aquellos expertos en seguridad informática que trabajan para empresas o gobierno, y sus acciones son siempre apegadas a la ley y la ética. Son profesionales o proveedores de servicios de seguridad informática o “hackers éticos”.

En el lado opuesto están los hackers de “sombrero negro”, también conocidos como “crackers”, que demuestran sus habilidades técnicas penetrando servidores o sistemas informáticos, colapsando servidores (impidiendo que la información esté disponible) o modificando software o información, todo ello sin permiso y con consecuencias dañinas para los dueños o administradores de los servidores o información que ha sido afectada. Estos hackers actúan por intereses económicos (para obtener un lucro o beneficio personal) o simplemente para atacar a una persona, gobierno o empresa que consideran “enemigo”.

En medio se encuentran los hackers de “sombrero gris”, cuya ética y apego a la ley es siempre dudoso, pues usualmente las actividades ilícitas que realizan en servidores o computadoras ajenas tienen como propósito ofrecerle a su dueño (después de haber cometido dichas actividades) cobrar por reparar los daños o las fallas en su sistema. Mientras que los hackers de sombrero blanco alertan a las empresas sobre fallas de seguridad en forma privada, los hackers de sombrero gris suelen avisar a la comunidad hacker.

Desde el punto de vista legal no hay términos medios. O eres delincuente o no lo eres. Si las actividades que realizan los “hackers” (sean de la categoría que sean) se realizan sin autorización, normalmente son consideradas como delitos (de conformidad con los criterios anteriormente señalados). A los ojos de la ley, los hackers de sombrero gris y de sombrero negro, son siempre delincuentes.

Joel A. Gómez Treviño